ADVERTENCIA: Este artículo no ha sido escrito para quienes solo tienen curiosidad, sino para aquellos que en realidad quieren profundizar en el tema del problema del pecado.

Después de haber mencionado el problema de la muerte, Pablo necesita explicar en el siguiente capítulo el problema del pecado, (Rom. 6:14), porque fue justamente el pecado lo que trajo como consecuencia la muerte, y la muerte pasó a todos los seres humanos (Rom. 5:12). El hombre, que fue creado por Dios para vivir, ahora contemplaría el dolor, el sufrimiento, y la angustia de ver partir a sus seres queridos, a sus amigos, y él mismo sabía que en algún momento, él también partiría. Hasta el día de hoy, la muerte es un elemento extraño que es rechazado, no es entendido, ni es aceptado por el ser humano. La muerte se encierra en un misterio.

Tenemos que definir qué es pecado! Esta tarea no es tan fácil porque en los idiomas modernos es también un problema de semántica léxica (rama de la semántica que estudia el significado de las palabras). En el cristianismo, predicadores, maestros de Biblia, instructores bíblicos, consejeros,  oradores públicos, y la gente en general utilizan la palabra pecado, pero no saben cómo definir esta palabra, y lamentablemente tampoco la entienden. La palabra peché, (Francés), peccato (Italiano), pecado (Español y Portugués), provienen del Latín peccatum que significa tropiezo. Pero esta palabra no ha sido traducida al español como tropiezo, sino que se ha transliterado (transliterar es representar los signos de un sistema de escritura mediante los signos de otro). Como ejemplo, citamos a menudo la palabra Cristós, del griego y la pronunciamos Cristo en español. A eso se le llama transliteración. La palabra pecado no fue traducida al español, fue transliterada.

Cuando en Europa se pronunciaba la palabra peccatum, quienes entendían el latín sabían que significaba tropiezo; pero cuando en español pronunciamos la palabra pecado, significa “infracción de la ley”. ¿Cómo surge la definición de pecado como infracción de la ley? simplemente usaron la aclaración que hace Juan el apóstol en 1 Juan 3:4. La palabra pecado por el uso que se le ha dado, ha llegado a convertirse en una palabra genérica, por la cual se señala un acto de desobediencia. El término ‘pecado’ es difícil de entender y difícil de explicar. Al traducir la Biblia Hebrea al griego y al latín, la palabra pecado llegó a ser un término genérico marcado por el concepto de desobediencia. Pero, ¿Realmente fue la desobediencia lo que causó todo este desastre que lleva ya por lo menos seis mil años de duración y que ha generado tanto dolor y sufrimiento? La respuesta es sí, y la respuesta es nó.

Para complicar un poco más las cosas, la palabra pecado no existe en el Hebreo bíblico en que fue escrito el Antiguo Testamento, pues el hebreo utiliza palabras como chattah, avon, rasha, shagah, peshah, y cada palabra tiene un significado específico. Aún más, la palabra chattah, que se ha traducido 293 veces como pecado, significa “desviarse del sendero”, es como si Dios, con un corazón adolorido le dijera a su pueblo “Hijitos, por ahí no es. Estás tomando el camino equivocado”. Tampoco en el Griego koiné (o común) hay un término genérico llamado pecado. Las palabras Hamartia, Parakoe, Parabasis, Paraptoma, Anomía, Adikía, señalan situaciones específicas. Y la palabra Hamartía, que se ha traducido en el Nuevo Testamento 175 veces como pecado, significa “errar el blanco” (missing a mark). La gente del común tiene razón en no entender qué es pecado, pues el cristianismo nos ha hecho el favor de enredar las cosas. Corresponde a los dirigentes religiosos (quienes están preparados para ello), los que tienen el deber de aclarar en qué reside la gravedad del pecado.

Tomemos como base el concepto hebreo, porque fue el idioma por el cual Dios se comunicó con su pueblo. En el Antiguo Testamento, hay palabras para señalar acciones erróneas, malas, equivocadas. Pero también hay una palabra que señala la actitud. La actitud es la causa que genera las acciones, las cuales se convierten en consecuencias o en acciones. Aquí se observa la Ley de Causa y Efecto. Con la palabra peshá, se describe una actitud de rebelión contra Dios. Esta actitud de rebelión, genera acciones contrarias a las preferencias o indicaciones de Dios. Con esta actitud de rebelión, lo que Dios diga, lo que Dios quiera, lo que Dios aconseje…no tiene ningún valor, porque la persona, está en rebelión. Igual sucede en el ambiente familiar cuando un hijo se rebela contra su padre. Dios está dispuesto a pasar por alto las acciones erróneas o equivocadas, si la persona tiene la actitud correcta (véase el Salmo 51), pero una actitud de rebelión, nunca será aceptable. No lo fue en el pasado antes de la creación del mundo, tampoco fue aceptable en el Edén, ni con el pueblo de Israel, ni en los tiempos de Jesús, ni es acceptable hoy. La gravedad del pecado está en la actitud.

Recuerde que en Romanos, Pablo les habla a los judíos en su terreno. Y como él sabe cuán fuerte es el pensamiento judío en relación con su religión, vez tras vez, Pablo regresa de nuevo a corregir las desviaciones del pensamiento judío en cuanto a Dios y el reino de Dios. En el capítulo seis (6) de Romanos, Pablo utiliza la Prosopopeya. Esta es una figura literaria que también se conoce como Personificación, y que consiste en el procedimiento retórico de atribuir cualidades propias de un ser racional a otro inanimado. Así que cuando Pablo utiliza expresiones en donde aparece el pecado como rey, o como amo, no es porque el pecado sea un ser vivo, sino porque está usando un recurso literario para llamar la atención, o para enfatizar algo.

Aunque el enfoque del capítulo seis (6) tiende a ser positivo, la realidad mostrará en los capítulo 7 y 8 de Romanos que el ser humano no tiene la capacidad de vencer al pecado, y que la única esperanza, es conseguir que Dios use su poder para mantener a raya al pecado. Por eso los seres humanos tenemos que estar agradecidos con un Dios justo, que sabe que el pecado de rebelión fue generado por Lucifer, (no por los seres humanos, pues los seres humanos ni siquieran existían cuando surgió el pecado-de-rebelión), y que por lo tanto, es justo que el ser humano recupere el privilegio de vivir por la eternidad. En el juicio final las acciones indicarán la actitud que había en los corazones. Indicará quién fue Dios en la vida de esas personas, y debido a la actitud que tengan en relación con Dios, las acciones lo demostrarán. Por ello es que muchos estudiosos piensan que lo que cuenta son las acciones, y grupos como los fariseos, orientaron la religión y la piedad hacia las acciones, pero lamentablemente las acciones no cuentan cuando la actitud no es la correcta. “Muchos dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Entonces les declaré: Nunca os conocí; apartados de mi, hacedores de maldad”, Mat. 7:21-23. Las acciones son importantes porque pueden mostrar si la relación con Dios está bien, o está mal; pero, lo que determinará quien se pierde y quién se salva, es la actitud de sumisión a Dios.

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