Con Israel, Dios necesitaba un pueblo que produjera los “frutos”, para demostrar la efectividad del modelo divino. Los frutos muestran en el estilo de vida, algo que la gente puede ver. Y los frutos, son espontáneos. ¿Cómo se producen los frutos en la naturaleza? Si tienes el árbol, tienes el fruto.
No-producir-frutos representó para Israel la pérdida del reino de Dios. Para el Nuevo-Israel (la Iglesia Cristiana), no-producir frutos llevará igualmente a la pérdida del reino de Dios. Los frutos brotan espontáneamente si la conexión con Dios está bien. Así que cuando no hay frutos, el problema radica en la conexión, y lo que hay que hacer es, arreglar la conexión.


El Dr. Robert Mclver resalta cinco (5) temas importantes: 1. Nuestra salvación, 2. El Juicio Final, donde Dios juzgará nuestras acciones, 3. El pronto regreso de Jesús, 4. El orden en la sociedad y en la iglesia, que dependen del buen liderazgo que se ejerza, y 5. El papel de las Escrituras.

1. Nuestra Salvación. Pedro dice que fuimos elegidos según la presciencia de Dios (1 Ped. 1:2). Hay una diferencia entre presciencia y predestinación. En la presciencia Dios puede ver el fin desde el principio sin que introduzca ninguna manipulación de fuerza para cambiar el resultado. En la predestinación, el destino final de cada ser humano está predeterminado por Dios y el ser humano no lo puede cambiar. La polémica sobre este tema llevó a Calvino (quien creía en la predestinación) a separarce de Martín Lutero en la reforma protestante, y así surgió la Iglesia Reformada (otra rama en la division del Cristianismo).

“Cristo padeció una vez para llevarnos a Dios” (1 Ped. 3:8). A través de los años el Cristianismo ha dado un evangelio incompleto, al afirmar que por el sacrificio del Hijo de Dios, la salvación está asegurada para todos. Esta es una verdad, incompleta, y al faltarle algo, la persona que la cree está en peligro de perder su entrada en el reino de Dios. Ilustrémolo diciendo que: Con la muerte del Cordero de Dios, se le otorgó a todos los seres humanos el pasaporte para viajar a la Nueva Jerusalén. En nuestro mundo, el pasaporte es el documento oficial que lo identifica y lo autoriza a viajar. Con un pasaporte puede salir del país. Pero, para que pueda entrar al otro país, se requiere una visa. El pasaporte es autorizado por el país emisor, pero la visa, es autorizada por el país receptor. Así, un pasaporte sirve para salir de un país, pero no automáticamente para entrar en otro. Las aerolíneas están advertidas, que deben requerir un pasaporte vigente con mínimo mínimo seis meses, y la visa correspondiente. Si una aerolínea lleva a un pasajero que solo tiene pasaporte, se hace responsable de regresar al pasajero a su país de origen, y además de pagar una multa, por incumplimiento de la ley. Apoc. 21:1-7 describe el requerimiento de Dios (es decir la visa) que en el Antiguo Testamento se señala como pacto/alianza (heb berith) entre Dios y el ser humano.

La salvación no se gana por un comportamiento piadoso, sino por una relación auténtica con Dios. Los frutos o las obras demuestran si esa relación realmente existe. Así, las obras se manifiestan no para ganar la salvación, sino como expression espontánea de una relación. Las acciones (los frutos) son importantes porque demuestran lo que está dentro del corazón y la mente del ser humano, principios y valores de Dios, que entran en juego en la toma de las decisiones. Por esto es importante tener claro ecomo surgen, y que lugar ocupan las acciones en el tema de la salvación.

2. El Juicio Final. En este tópico se habla también acerca de las acciones, pero desde otro ángulo. En el Monte Sinaí, Dios fue muy claro al explicarle a Israel la razón por la cual Él les había llamado para ser un pueblo especial: 1. Para que Dios fuera Dios en la vida de Israel decision que debían tomar los israelitas, 2. Para que fueran santos, porque Dios es santo (Lev. 11:44,45). El pueblo de Dios debía recorrer el camino de la santidad. Esto debía hacerlo el Israel-Anitguo y también debe hacerlo el Nuevo- Israel (la Iglesia Cristiana). El cristiano, debe vivir una vida de santidad. Pedro no entra aqui a explicar cómo ocurre el proceso. Esto es otro tema de estudio.

Puesto que todos los seres humanos son hijos de Dios (unos como hijos obedientes y otros como hijos desobedientes), todos serán sometidos al Juicio Final delante del universo. Se demostrará que cada ser humano decidió su propio destino, y simplemente Dios confirma esa decision. Por ello, comparecerán ante el Juicio Final, judíos, cristianos (ortodoxos, católicos, protestantes, reformados, anglicanos, radicales), hinduístas, budistas, taoistas, mulmanes, ateos, y seguidores de filosofías como el socialismo, comunismo, etc. Aunque mencionamos la afiliación religiosa o afiliación filosófica, el juicio es para todos. Absolutamente todos tendrán que comparecer ante el juicio divino, y serán clasificados en dos grupos: El Grupo # 1, y el Grupo # 2 (Mat. 25:31-46). Llamo su atención al hecho que solo los del Grupo # 1 entrarán en la Nueva Jerusalén y vivirán por la eternidad.

La obras (frutos, comportamiento), solo indican de qué lado del conflict está cada uno. De parte de Dios, o en contra de Dios. Si en la vida de un cristiano aparece la malicia, el engaño, la hipocrecía, la envidia, las calumnias, es porque tiene un problema interno. Su relación con Dios no está bien, y la solución no es aparentar que está bien, sino lograr corregir o rectificar esa relación.3. El pronto regreso de Jesús. Esta es la esperanza del Cristiano. ¿Cuán pronto, es pronto? Pronto es un adverbio de tiempo y significa en breve. No debemos usar la palabra ‘pronto’ enunciada en el contexto divino, y aplicarla en el contexto humano. En el contexto humano una generación dura cien (100) años, lo que se entiende que ‘pronto’ es algo que ocurrirá en menos de cien años. El Cristianismo proclamó el ‘pronto’ regreso de Jesús, y pasaron cien años, y luego otra generación de cien años, y otra, y otra, y ese ‘pronto’ no se concretó, lo que generó la burla hacia los cristianos. La esperanza del ‘pronto’ retorno de Jesús es buena, conveniente y segura para quiénes ya están en una relación con Dios. Pero para quienes no están experimentando aún esa relación con Dios, lo que hay que enfatizar es el Juicio Final, porque el regreso de Jesús, que es alegría para los que se salvan (Grupo # 1), no lo es para los que se van a perder (Grupo # 2). Por lo tanto, debemos anunciar el Juicio Final, un juicio para el cual las personas deben prepararse dentro de los cien años o menos, que Dios les permita vivir, porque una vez que la persona muera, el siguiente momento que va a contemplar es enfrentar el Juicio Final. Esto tiene más sentido para el incrédulo. No importa que la persona crea o no crea en Dios, que esté de acuerdo o no esté de acuerdo con Dios, el Juicio Final es para todos. Nadie se escapa. ¿Considera usted que eso es algo importante que todos deben conocer?

4. El Orden en la Sociedad y en la Iglesia. El apóstol Pedro dice que debemos someternos a las autoridades civiles (el rey, los gobernadores), “esta es la voluntad de Dios”. Así mismo hace referencia a la autoridad eclesiástica (presbíteros/ancianos), y les hace claro a los ‘presbíteros’, que deben apacentar la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza (1Ped. 5:2). Esta es una referencia al tema del liderazgo. Los líderes o dirigentes tienen el deber de mantener el orden en la socidad (por un buen gobierno civil) y en la iglesia (por un buen gobierno eclesiástico). Un líder, con principios y valores adecuados, tomará el camino correcto, y hará decisiones correctas que beneficiarán a la sociedad o a la iglesia. El líder debe ganarse la confianza del pueblo, para recibir el respaldo del pueblo. Es bueno que el líder demuestre pasión, convicción, visión, pero cuando la pasión se convierte en obsesión, entramos en una área de problemas, aunque esos planes o proyectos se hagan con buenas intenciones, o en el nombre de Dios, o en nombre de la misión de la iglesia. “Entre la pasión y la obsesión, hay solo una línea fina de separación.”

En la iglesia, no siempre la agenda eclesiástica del líder, corresponde a la agenda eclesiástica de Dios. Cuando el ‘presbítero’, impone sus criterios violando los principios y valores de Dios, está poniendo a Dios a un lado. El buen gobierno eclesiástico requiere de la cooperación de los que son dirigidos, pero también del manejo cuidadoso por parte de quienes dirigen. El consejo de Pablo “Hágase todo decentemente y con orden” (1 Cor. 14:40), es una invitación también para que los dirigentes, se guíen por los principios de Justicia y Misericordia, que son fundamentales en el reino de Dios. Si no es así, los que dirigen pueden convertirse en un problema para la institución religiosa que dirigen.

5. El Papel de las Escrituras. Los profetas inquirieron diligentemente acerca de esta salvación, afirmó el apóstol Pedro (1 Ped. 1:10-12). Los ‘falsos maestros’ predicaban que los gentiles debían practicar los ritos judíos (como la cincuncisión), para poder formar parte de la Iglesia Cristiana. Pedro aconseja seguir los escritos de los profetas, en una alusión directa a la Biblia Hebrea (que corresponde a los libros del Antiguo Testamento en la Biblia Cristiana). Igualmente señaló, que además de los profetas, debían tomar en cuenta los escritos de los apóstoles, que era una referencia directa a los escritos del Nuevo Testamento. El Cristianismo tiene un doble privilegio, pues puede leer y estudiar los libros del Antiguo Testamento, y los libros del Nuevo Testamento.

En 2 Ped. 3:16, Pedro advierte a sus lectores que, aun cuando la Escritura es la fuente de la verdad, si la persona no tiene la ayuda del Espíritu Santo, esos escritos sagrados pueden ser malinterpretados. En otras palabras, los cristianos tendrían que hacer frente a los falsos maestros, pero no tenían libertad de interpretar las Escrituras de cualquier manera. Debían poner de su parte, para conocer el significado correcto. Hoy el mundo Cristiano enfrenta el mismo desafío. Las Iglesias cristianas al animar a sus miembros a estudiar las Escrituras, deben también explicarles cómo estudiar la Biblia.

En la experiencia del pueblo de Israel, los libros (o rollos) sagrados estaban a disposición del sacerdote, quien enseñaba al pueblo. Las familias judías en tiempos no tenían acceso directo a las Esrituras Hebreas, porque en primer lugar era muy costoso reproducir y adquirir esos rollos. En segundo lugar, porque el nivel del analfabetismo era del 95% y la mayoría no podia leer. Por ello las Escrituras eran estudiadas por los que dirigían, quienes los leían en su propio idioma.

Hoy la Iglesia Cristiana es privilegiada al tener la oportunidad de leer las Sagradas Escrituras en su propio idioma, y adquirir más de una versión. Algunos hablan de Biblia Católica, o Biblia Protestante. La verdad es que la Biblia no es ni católica, ni protestante. La Biblia es Hebrea; fue dada a los judios, constituyéndose en un patrimonio para la humanidad. Fue escrita en Hebreo y Arameo (Antiguo Testamento), y en Griego Koiné o común (Nuevo Testamento). Para estudiar la Biblia, se necesita saber cómo hacerlo. Se deben impartir conocimientos sobre la organización de los Escritos Sagrados, el marco histórico, cultural y linguístico, porque el significado de las palabras no es necesariamente el mismo en todos los idiomas, y hay términos que existen en un idioma, pero no existen en el otro. A veces las palabras se trasliteran (como por ejemplo Xristós del griego), y en la mayoría de los casos se traducen. El autor concluye diciendo: “Necesitamos conocer la verdad tal como ese n Jesús, y también necesitamos vivir la verdad.”