Es necesario recordar que Pablo escribió a Cristianos-Gentiles del Asia Menor y Pedro escribió a Cristianos-Judíos del mismo territorio. El estilo de vida de estos dos grupos, era diferente, pues habían crecido en culturas y religiones distintas. La razón por la cual la Iglesia Cristiana fue elegida para reemplazar al Judaismo, radicó en que Israel no estaba dando los frutos que Dios esperaba. La transferencia de privilegios del Judaísmo al Cristianismo incluye también responsabilidades. Por ello, se espera que el Cristianismo produzca los frutos anhelados.

El apóstol Pedro señaló la importancia de la Biblia hebrea, (los libros del Antiguo Testamento en nuestra Biblia), y él se refirió a la Septuaginta, que era la Biblia Hebrea traducida al Griego. El Mesías que señalaba el Antiguo Testamento (en griego Xristós, transliterado al español como Cristo), era Jesús de Nazaret, que como Hijo de Dios e Hijo del Hombre, confirmó las Buenas Nuevas (o Evangelio) para la humanidad. El Cristianismo no se basa en fábulas, y Pedro mismo fue testigo presencial de las cosas que habían anunciado los profetas. Esto generó certeza, seguridad y confianza en la Palabra de Dios (2-Ped. 1:19).

El apóstol Pedro señala siete pasos o escalones que llevan al Cristiano al objetivo de experimentar el amor genuino, o amor divino. 1. Fe: Se presenta aquí, no como creencia intellectual, sino como una convicción-confianza-seguridad en Dios. 2. Virtud: Señala el valor y la excelencia que debe caracterizar la vida del Cristiano. 3. Conocimiento: No se refiere al conocimiento general, sino al conocimiento de Dios. 4. Dominio Propio: Es el auto-control, o el controlarse a sí mismo. 5. Paciencia: Capacidad de resistir una situación difícil, y perseverar. 6. Piedad: Comportamiento ético; el resultado de recorrer el camino de la santidad. 7. Afecto Fraternal gr Philadelphia: Es el amor que se expresa entre la comunidad cercana, esto es, la comunidad Cristiana. 8. Amor gr agape: Es el amor indescriptible, el amor divino, el que “nunca deja de ser.” El apóstol anima “Tened entre vosotros ferviente amor (agape), porque el amor cubrirá multitud de pecados.” 2-Ped. 1:8.

Ser quien uno es’. Otra manera de decir: Demuestra lo que eres, lo que ha cambiado en tu vida gracias al poder de Dios que cambia y transforma para bien. No tienes que aparentar. Se tu mismo. El problema del cristianismo es que no todos los cristianos viven de acuerdo con los nuevos parámetros divinos. Esto crea un problema, pues un cristiano-sin-fruto, lleva a una vida de apariencias; además, deja al cristianismo en la misma situación caótica del judaismo (sin-frutos), que dió origen a la ekklesia, para reemplazar al pueblo de Israel. El problema de no-tener-frutos, radica en que se ha perdido la conexión con Dios. ¿Cómo se arregla? Solo por medio del poder de Dios a través del Espíritu Santo. Lamentablemente Dios interviene únicamente, cuando hay sinceridad en el creyente. En otras palabras, expresiones retóricas no son aceptadas por Dios, y no van a producir ningún cambio aunque se solicite muchas veces.

Con Israel, Dios necesitaba un pueblo que produjera “frutos”, para demostrar la efectividad del modelo divino. Los frutos se demuestran en el estilo de vida, algo que la gente puede ver. Y los frutos, son expontáneos. ¿Cómo se producen los frutos en la naturaleza? En condiciones normales, si se tiene el árbol, se produce el fruto. Desde su primera epístola Pedro enfatizó la importancia del amor en la vida del creyente 1-Ped. 3:8, porque producirá unidad al recorrer el camino, aplicando los principios y valores dados por Dios. Esto lleva a sacrificar el egoísmo, para amar la verdadera vida.

No producir frutos llevó a la pérdida del reino de Israel y del reino de Dios. Con el Nuevo-Israel (la Iglesia Cristiana), no-producir frutos llevará a la pérdida del reino de Dios. E. G. White expresa: “Oímos hablar mucho acerca de la fe, pero necesitamos oír mucho más acerca de las obras. Muchos están engañando a sus propias almas al vivir una religión cómoda, coplaciente, sin cruz.” Fe y Obras, pag. 50. La fe a la cual se hace referencia no es la creencia intellectual, sino la convicción, confianza y seguridad en Dios. Las obras no se pueden producir en forma forzada. Afloran automáticamente si la conexión con Dios está bien y es permanente. Por ello, cuando no hay obras, el problema está en la conexión, y esto es lo que hay que arreglar.

Preguntas para dialogar:

  1. Por qué fallamos en vivir vidas piadosas? Porque se ha perdido la conexión con la Divinidad. Como sucede con un árbol frutal, si tienes el árbol, tienes el fruto, si no tienes el árbol, no tienes el fruto.
  2. Cómo se pueden manifestar las virtudes en la lista enunciada en 2-Ped. 1:5-7? Solamente con la ayuda y el poder divino, cuando hay sinceridad en la súplica. Si no hay sinceridad, no hay intervención Divina.
  3. Puede la iglesia hacer algo para ayudar a sus miembros a solucionar esta situación? Sí, y mucho. La iglesia debe compartir el conocimiento correcto, las “reglas de juego” establecidas por Dios.
  4. Si no se soluciona el problema, a qué se exponen los miembros de la iglesia? A la pérdida del reino de Dios, una oferta maravillosa de vida por la eternidad. No hay sino dos grupos: El # 1 y el # 2. Y solo clasifican para vivir por la eternidad los del grupo # 1. La evaluación y clasificación se rige por los parámetros que Dios estableció desde el principio de la creación del mundo. Así de simple. Tienes la oferta: La tomas, o la dejas. Buena suerte!