Con la carta a los Efesios Pablo escribe a Cristianos-Gentiles del Asia Menor. Pedro en cambio escribe su epístola a Cristianos-Judíos del mismo territorio. El estilo de vida de estos dos grupos, era muy diferente. La Iglesia Cristiana fue elegida para reemplazar al judaismo, porque Israel (el judaísmo), no estaba dando los frutos que Dios esperaba. Al realizarce la transferencia de privilegios del Antiguo Israel, al Nuevo Israel, también se incluyó la transferencia de las responsabilidades. Coloca entonces sobre la Iglesia Cristiana, la responsabilidad de producir los frutos que Israel no produjo. Reconocemos que era más difícil producir ‘frutos’ en una comunidad Cristiana-Gentil, que en una comunidad Judía. Pero los ‘frutos’, demostrarían a todos los seres creados, la conveniencia del modelo divino, y los frutos se demostrarían por el estilo de vida,

La decisión de Dios de reemplazar a Israel, también incluyó un nuevo modelo (o nuevo paradigma) para la Iglesia Cristiana: 1. La iglesia no conformaría un estado politico-religioso, 2. No se ubicaría en una región geográfica específica, 3. No usaría solamente un idioma.  El Antiguo Israel era el pueblo especial sobre la tierra, y el Nuevo Israel sería también el pueblo especial sobre la tierra. El reconocimiento se mantuvo igual en ambos casos. Con el Antiguo Israel los privilegios estaban condicionados por el pacto heb berith, (alianza). Los privilegios del Nuevo Israel igualmente están condicionados por el pacto heb berith (alianza).

Con el Antiguo Israel, el no-producir los frutos llevó a la pérdida del reino y su transferencia al Crsitianismo. Con el Nuevo Israel, no-producir los frutos llevará a la pérdida del reino, pero ya no hay más tiempo para transferencias, no hay más reemplazos. El proyecto de Dios sobre un Mundo Nuevo (el actual), se termina, y se demuestra al universo, que los seres humanos contaminados por el egoísmo, no importa dónde vivan, no importa cuánto vivan, solo tendrán como resultado la injusticia, el sufrimiento, el dolor. Así cada cual se da cuenta, que solo el modelo de Dios fundamentado en el amor puro (agape), es el que puede producir una vida de armonía, tranquilidad, paz.

Cuando se transfirió el reino de Dios a la Iglesia Cristiana, el Señor añadió un elemento a la misión: Predicar el evangelio en todo el mundo. No hay un texto en toda la Escritura que indique que al transferir la misión del Judaismo al Cristianismo, se anulaba o se eliminaba la misión original dada a Israel. La transferencia cambió el paradigma (modelo) por las nuevas circunstancias, pero no eliminó lo esencial: Por ello, el Cristianismo tiene la obligación de enfatizar el Pacto Original, y la Misión Original. El Cristianismo vive tranquilo pensando que solo tiene que predicar el Evangelio, y que Dios arrojó por la borda Su misión original, y Su pacto original. Si Dios pensaba eliminar su Misión Original y su Pacto Original, entonces no era necesario transferir el reino.

La iglesia Cristiana debe reconocer que el reemplazo-y-transferencia del Judaísmo al Cristianismo fue motivado por la falta de frutos, que era el resultado directo de la falta de Dios en sus vidas. No era el nombre (Israel) lo que lo convertía en un pueblo especial. Era su relación con Dios. Las Iglesias pueden hacer todo lo que está a su alcance para enfatizar la importancia de la predicación, la importancia de las misiones, pero no deben desplazar a Dios del lugar principal que le corresponde.

El Dr. Robert Mclever enfatiza que solamente alcanzamos la santidad mediante el conocimiento de Dios. (1-Ped. 1:3), y ese conocimiento se obtiene por: 1. El estudio de la vida y el ministerio de Jesús, 2. El estudio de la Palabra de Dios, que para entonces era la Biblia Hebrea traducida al griego, llamada la Septuaginta (los libros del Nuevo Testamento aún no se habían escrito), y 3. El estudio del libro de la naturaleza. Es interesante notar que el período del Cristianismo señalado como “Período de Laodicea”, o Iglesia de Laodicea, muestra una iglesia que piensa que está bien, cuando en realidad no es así. Está confiada en lo que tiene y por ello dice: “No tengo necesidad de nada”. Es un retrato que coincide con lo que la mayoría de las Iglesias que conforman el cristianismo están proclamando hoy. Así pensaban los judíos en tiempos del Antiguo Testamento, y la realidad mostró que estaban equivocados en enfatizar las cosas relacionadas con Dios, en vez de dar prioridad al Dios que diseñó y estableció esas cosas que eran cosas sagradas.

El apóstol Pedro señala siete pasos o escalones que llevan al cristiano al objetivo de experimentar el amor genuino, o amor divino. Estos peldaños son: 1. Fe: Se presenta aquí, no como una creencia intelectual, sino como la convicción, confianza, y la seguridad en Dios. 2. Virtud: Señala el valor y la excelencia que debe caracterizar la vida del Cristiano. 3. Conocimiento: No se refiere al conocimiento general, sino al conocimiento de Dios. 4. Dominio Propio: Es el auto-control, o el controlarse a sí mismo. 5. Paciencia: Capacidad de resistir una situación difícil, y perseverar. 6. Piedad: Se refiere al comportamiento ético, que es resultado de recorrer el camino de la santidad. 7. Afecto Fraternal gr Philadelphia: Es el amor que se expresa entre la comunidad cercana, esto es, la comunidad Cristiana. 8. Amor gr agape: Es el amor indescriptible, el amor divino, el que nunca deja de ser. El apóstol anima “Tened entre vosotros fervientes amor (agape), porque el amor cubrirá multitude de pecados.” (2-Ped. 1:8).

Ser quien uno es’. Otra manera de decirlo es: Demuestra lo que eres, lo que ha cambiado en tu vida gracias al poder de Dios que cambia y transforma para bien. No tienes que aparentar. Debes ser tu mismo. El problema en el Cristianismo es que no todos los cristianos vivimos de acuerdo con los parámetros divinos. Esto crea un problema, pues un Cristianismo sin fruto, nos lleva a vivir por las apariencias y nos deja en la misma situación caótica del judaismo (sin-frutos), que originó la transferencia del reino a la ekklesia. El gran problema de no-tener frutos, (sea en el Judaísmo o en el Cristianismo) consiste en la pérdida de la conexión con Dios. ¿Cómo se arregla? ¿Cuál es la solución? Buscando el poder de Dios a través del Espíritu Santo. Lamentablemente Dios no interviene, ni responde a menos que la solicitud sea sincera. Dicho de otra manera, las expresiones retóricas y ficticias que se hacen por aparentar, no son aceptables ni  aceptadas por Dios.