EL LIBRO DE ISAÍAS-3

Los libros proféticos constituyen el GPS divino y es una decisión inteligente de nuestra parte tomar en cuenta las advertencias de Dios. Para que esto ocurra, la persona debe tener respeto y admiración por Dios. Por ello debemos conocer quién es Dios. Isaías relata hechos históricos y también predice lo que ocurrirá en tiempos futuros. Esta información histórica es necesaria, pero el propósito del profeta no es señalar los detalles históricos sino apuntar hacia la figura principal que es Dios. Isaías necesariamente se refiere a hechos que han ocurrido o que están ocurriendo. Los hechos hacen referencia a personas, eventos, lugares. Existe el riesgo que una persona se concentre tanto en los hechos que se desve del camino y finalmente termine enfatizando no lo que es importante, sino lo que le resulta interesante.  

El reinado de Acaz se desarrolló en el siglo VIII (siglo octavo) entre los años 735-715 a.e.c. pero, observemos que antes de eso ya vivía en palacio donde pasó su adolescencia y su juventud pues su padre el rey y participó en una corregencia. Como el reinado era hereditario, normalmente el hijo llegaba a reinar hasta cuando ocurriera la muerte de su padre. La crisis en el pueblo de Israel ahora convertido en dos reinos era muy delicada. Se requería urgentemente una solución y Dios determinó que ya era suficiente y envió a cuatro profetas que en orden cronológico fueron: Amós (753 a.e.c.), Miqueas (740 a.e.c.) Isaías (740 a.e.c.) y Oseas (729 a.e.c.). Tres de ellos fueron clasificados como profetas menores (escritos cortos) y un profeta mayor (Isaías). Esta batería de profetas eran su cuerpo élite, su brigada de emergencia para tratar de recuperar al reino de Israel y al reino de Judá. Lamentablemente no funcionó e Israel fue llevado en cautiverio a Asiria en el 722 a.e.c., y Judá correría la misma suerte cuando fue llevado en cautiverio a Babilonia en el 605 a.e.c. 

“Acaz era un politeísta idólatra, no un verdadero adorador del único Señor; no confiaba en él ni lo obedecía. Acaz fue el responsable de acarrear sobre su nación y sobre sí mismo la crisis de la coalición siria-israelí”, como lo comenta el Dr. Roy Gane en su comentario sobre la lección 3 que aparece en el libro “Tres en Uno.” Isaías lo registró así: “Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.” Isa. 7:9 Esta es una advertencia seria. El hecho que Dios sea paciente en tolerar nuestras desviaciones no debe interpretarse como debilidad de parte de Dios donde cada cual hace lo que quiere y ‘aquí no ha pasado nada’. Es prácticamente imposible que Dios pueda decir “Venid benditos de mi Padre” cuando sus hijos van en contra vía. En vez de dirigir su vista hacia el sur (a Jerusalén donde estaba el templo símbolo de la presencia de Dios) Acaz fijó sus ojos al norte donde estaba Tiglat-Pileser III, rey de Siria. No buscó el agua de la solución donde estaba, el Dios de Israel (heb YHWH), sino en cisternas rotas, como lo registró Jeremías: “Porque dos males ha hecho mi pueblo; me dejaron a mi, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” Jer. 2:13.

¿Cuál fue el problema de Acaz? Dios no era Dios para él. Al igual que Lucifer eliminó a Dios de lugar legítimo como Dios soberano, supremo y cuando esto ocurre ese vacío se llena inmediatamente por el egoísmo, el orgullo y la suficiencia propia. Acaz era el líder; el pueblo lo reconocía como tal por la designación oficial, pero Acaz era no solo un estorbo que destruyó su vida y llevó al pueblo a la ruina. ¿Por qué ocurrió esto? Porque la ‘Hoja de Ruta’ de Acaz no era la ‘Hoja de Ruta’ de Dios. Acaz tenía su agenda, pero su agenda no coincidía con la agenda de Dios. No hay nada malo en tener una agenda, en elaborar una Hoja de Ruta. Al contrario, se anima y se valora a aquellos dirigentes que definen hacia dónde van. Si el dirigente elabora su agenda y su ‘Hoja de Ruta’ sin incluir las prioridades de Dios, los principios y valores de Dios, los planes de Dios y la metodología de Dios, entonces ese dirigente se convierte en un estorbo. Ni siquiera la ekklesía tiene la libertad de elaborar su propia agenda.     

Al estudiar a los profetas no permitamos que nuestra vista e interés se desvíen en los asuntos paralelos, que muchas veces por ser históricos son interesantes. En Isaías lo importante no es: ¿Qué pasó con Siria, con el rey Peka en Israel y Acaz en Judá? Debemos concentrarnos en el propósito principal del libro de Isaías que es conocer: ¿Quién es Dios? ¿Por qué Dios hace lo que hace? ¿Por qué Dios no actúa cuando yo considero que debe actuar? Nuestro objetivo llegar a conocer el plan elaborado por Dios, conocer igualmente el problema de la rebelión contra Dios generado por Lucifer, la solución de Dios por medio del ‘Cordero de Dios que quita el pecado del mundo’ y finalmente la restauración del reino de Dios. El objetivo del libro de Isaías es conocer al Dios de Isaías, que es también el Dios tuyo y mío. Es identificar los requisitos de Dios para admitirnos en su Reino, que son los requisitos vigentes también para ti y para mí. Los que heredarán el reino de Dios son seres humanos que en su vida conocieron a Dios y pusieron confianza plena en lo que Dios indicó. Cuando Dios es en realidad es mi Dios, el soberano de mi vida, lo que Dios dice, lo que Dios quiere, lo que Dios indica, es lo que yo debo respetar, aceptar y aplicar, esto es, ponerlo en práctica. E.G. White dice: “Al poner nuestra confianza en Dios, debemos avanzar firmemente, para hacer su obra sin egoísmo, dependiendo humildemente de él…Nuestra única seguridad consiste en confiar en Dios sin duda alguna y en seguir fielmente las instrucciones de su Palabra. La Biblia es la única carta que señala la senda estrecha que evita los abismos de la destrucción.” Cada día con Dios, pags. 194 y 245. 

No olvidemos la advertencia de Dios: “Si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré esto con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma…y si aún con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.” Lev. 26:15, 18.

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“CONOCIENDO EL MUNDO DE LAS RELIGIONES, Y LAS RELIGIONES EN EL MUNDO.

word: inter/biblestudyguide/librodeisaias-3 sp                                                                                                 Revised Jan. 29, 2021

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