Por Mario Nino, DMin
Visitaba a un pastor y amigo quien me dijo: Pastor, acompáñeme donde el mecánico automotriz porque algo no está funcionando bien en mi carro. Al llegar al lugar indicado, una dama italiana que atendía a los clientes se acercó, y colocando los brazos como si sostuviera un violín con el brazo izquierdo, movía un arco imaginario con su mano derecha dijo: “Dígamelo cantando” mientras seguía interpretando con su violín imaginario alguna melodía. Muy curioso y original. “Dígamelo cantando” era una forma de decir: ¿Y cuál es el problema? Todos los especialistas en sus respectivas áreas lo primero que necesitan saber es, cuál es el problema. Una vez que la persona le describe cuál es el problema, enseguida necesitan saber dónde está el problema. Sea un técnico automotriz, un plomero, un electricista o un médico-cirujano, al igual que un profesional (o estudiante) de la Biblia, el proceso lógico también de saber cuál es el problema y dónde está el problema se debe seguir para encontrar cuál es la solución que se debe aplicar.