La fórmula comienza por saber quién es Dios y por qué hace lo que hace. Eso nos dice que tenemos que entrar al terreno de la teología, es decir, todos los estudios relacionados con Dios. Este es un campo de discusión, porque el saber quién es Dios tiene un significado diferente para las personas que han crecido en diferentes puntos cardinales de la tierra. El (gr.) theos del que habla el Nuevo Testamento (cristianismo) es un Dios diferente del (heb.) Yaveh/Jehová del judaísmo, y más diferente del (Arab.) Alá de los musulmanes (islam).
El conocer y comprender nuestro punto de origen, es un imperativo tanto para el ser humano como para la ekklesía como organización. Es conocer de dónde vinimos entender hacia dónde vamos. y a esto se le identifica como el principio de identidad. Si desde el punto de origen no so define y se programa el punto de destino, es probable que nunca llegaremos al destino; además, el punto de origen y el punto de destino van a aclarar los elementos y la logística necesaria durante el recorrido.
La fórmula divina señala otros elementos importantes: “Por tanto, yo te aconsejo que de mi compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra las vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.” Apoc. 3:18. Hay que comprar oro, vestiduras blancas y colirio. El oro es la verdadera riqueza desde el concepto de Dios. Las vestiduras blancas es el atuendo indispensable para ser admitido en el reino de Dios, y el colirio es la corrección de la miopía espiritual que nos permitirá ver las cosas desde el punto de vista de Dios.
Hay que poner atención a los verbos: Comprar, Abrir, Vencer, entre otros. Cada uno lleva su propio significado y señala lo que debemos hacer.
- ¿Qué es Comprar? Comprar es una transacción que se realiza a través de un intercambio de valores. Entregamos los valores humanos y recibimos los valores divinos. Es esta transacción ninguna de las partes pierde. Gana el hijo de Dios y gana Dios, porque el triunfo del ser humano es la demostración de la justicia y la misericordia divina y la justificación de Dios ante el universe.
- ¿Qué es Abrir? Es la indicación que hay una puerta cerrada que está impidiendo el libre acceso y se ha convertido en un obstáculo. Abrir esa puerta, es imprescindible. Si no la abres, no se logrará solucionar el problema. Aquí se refiere a la puerta de la mente y el corazón, y es necesario reconocer que lo más difícil de abrir en este mundo, es una mente cerrada.
- ¿Qué es Vencer? El verbo vencer significa que hay una tensión, una lucha, y existe la posibilidad de perder. Por supuesto, las iglesias cristianas no creen en esta descripción y esta indicación divina. Todas las denominaciones cristianas (más de 44.000 a nivel mundial) están seguras que sus fieles y su congregación ya lo lograron, ya están salvos. Así lo proclaman desde los púlpitos, y la congregación se lo creen, porque quien lo dice es el rabí, el sacedorte, el pastor, el reverendo, etc. Y él no puede está equivocado.
Esta fórmula divina para solucionar la situación de Laodicea, no falla. Sacude la frialdad y la indiferencia religiosa, y reubica lo importante en el lugar que le corresponde, y por supuesto, Dios adquiere la prioridad que siempre ha debido tener, porque, no es lo mismo estar pronunciando muchas veces la palabra Dios (retóricamente), que estar aceptando y aplicando los principios y valores de Dios en nuestras vidas. Al reconocer la soberanía y supremacía de Dios en nuestras vidas, los principios y valores divinos tendrán que ser incorporados en nuestra vida. Igualmente tendremos que dar vía para que las “instrucciones” de Dios, así como Su plan y Sus métodos tengan prioridad, sin que esto altere o anule el propósito original de Dios.
Tanto la descripción del cristianismo, como su problema y su solución, fueron revelados por Dios hace 2.000 años, porque Dios tiene y siempre ha tenido la capacidad de ver con anticipación las decisiones que toman los seres humanos durante su período de vida. (Isa. 46:9,10), y éstas decisiones determinan su destino final.
El mundo evangélico y protestante desde 1.790 y durante el Segundo Gran Despertar del protestantismo, llegaron a la conclusión de que el mandato de predicar el evangelio en todo el mundo era ‘la misión’ de la iglesia, reemplazando y anulando el propósito (o misión) original dada a Israel en el Monte de Sinaí (Lev. 11:45), y reemplazándola por el mandato de ir a predicar. No lograron entender que el modelo de proclamación de las buenas nuevas que en Antiguo Testamento fue un modelo centrípeto, se modificó a un modelo centrífugo al transferir el reino del judaísmo al cristianismo sin que esto anulara el propósito o misión original de Dios para Israel.
“Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová…En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.” Zac. 8:21-23. Éste era, el modelo centrípeto, donde las naciones venían a Jerusalén a fin de conocer al Dios de Israel. El mandato de “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Mar. 16:15 es el modelo centrífugo, donde la fuerza de la acción se inicia en un centro (que fue Jerusalén) y se extiende a Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Hech. 1:8
Pregunto: ¿Quién impide la aplicación de la fórmula? El “ángel”. El mismo a quien se le dirigió y asignó la responsabilidad de llevarla a la práctica. El ángel es el líder principal en cualquier nivel del pueblo remanente.
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word: inter/magazine/leadership/Laodicea-11 sp Revised Oct. 19, 2022