CÓMO ESTUDIAR LA BIBLIA-3R

Fue difícil para Moisés escribir los rollos en el desierto, o en la llanura que había al pie del Monte de Sinaí, bajo un intenso calor o un frío extremo que cala los huesos y esto, sin poder eludir las responsabilidades del día a día. Aún en nuestros días, escribir es una tarea difícil; hacerlo hace 3.500 años fue toda una proeza. En situaciones similares estuvieron los otros profetas que ejercieron el ministerio profético. Era responsabilidad de los sacerdotes instruír al pueblo según indicaba Dios a través del profeta.  

E. G. White comenta que: “Los sacerdotes y los fariseos creían que estaban haciendo grandes cosas como maestros, colocando sus propias interpretaciones por encima de la Palabra de Dios; pero Cristo dijo de ellos ‘Ignoráis las Escrituras y el poder de Dios’ Mat. 12:24. Los declaró culpables de enseñar ‘como doctrinas, mandamientos de hombres’ Mat. 7:7. Aunque ellos eran los maestros de los oráculos divinos, aunque se suponía que entendían la Palabra, no eran hacedores de la misma. Satanás había cegado sus ojos, de tal manera que ni siquiera podían comprender su verdadera importancia.” E. G. White, Palabras de Vida del Gran Maestro (PVGM), pág. 84.1 (punto uno significa al principio de la página)

La anterior advertencia debe ser tenida en cuenta en nuestros días. El consejo de Jesús dado a los sacerdotes no fue leer sino escudriñar. Cualquier persona puede leer sin escudriñar. Por no estudiar las Escrituras, los sacerdotes se equivocaron en la interpretación correcta y no reconocieron al Mesías. Leer (gr. anaginosko), es un ejercicio devocional. Escudriñar (gr. ereunao), es buscar, profundizar, e investigar. Al escudriñar se lee con cuidado, con atención, con un propósito en mente. Por ello el consejo fue: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi; y no queréis venir a mi para que tengáis vida.” Juan 5:39,40.   

El cristianismo en los primeros 1.500 no pudo leer, ni estudiar las Escrituras porque el índice de analfabetismo también fue un obstáculo en Europa como en el Medio Oriente. Así mismo, las Escrituras disponibles en hebreo, griego y latín, solamente podían leerlas y estudiarlas quienes conocieran esos idiomas. 

Además, durante la Edad Media el cristianismo occidental se convirtió en catolicismo romano y difundió la idea que solo la iglesia tenía la facultad de interpretar la Biblia; para agravar la situación, la preparación de los teólogos-católicos no incluyó la Biblia en el plan de estudios académicos. 

El estudio devocional de la Biblia, es decir la lectura, da inspiración y consuelo, pero leerla no es suficiente. Es necesario estudiarla. Conocer los tiempos en que ocurrieron los eventos (esto es cronología). Ubicar los lugares (geografía). Conocer el significado de las palabras utilizadas en el idioma original (filología). En pocas palabras, conocer el marco histórico, lingüístico y cultural relacionados con la narración. Los feligreses requieren instrucción en cuanto a cómo se debe estudiar, por dónde comenzar, qué se debe investigar. Cuando Felipe le preguntó al eunuco etíope: ¿Entiendes lo que lees? La respuesta fue: “¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?” Hech. 8:30,31. Es un triste cuadro del cristianismo que descuidó la instrucción y la capacitación, y como resultado, tenemos miles de interpretaciones acerca del reino de Dios y de los requerimientos o condiciones de Dios, para recuperar la vida eterna.

Las instrucciones, leyes y enseñanzas de Dios fueron 613 y se pueden resumir en diez definiciones que conocemos como la ley moral o los Diez Mandamientos. Se simplifican a su vez en dos declaraciones: “Amarás al Señor tu Dios…y amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mar. 12:28-31. Mateo añade que de estas dos declaraciones depende toda la ley (heb tora), y los profetas (heb nebi’im), que es la segunda sección en la Biblia hebrea.  Moisés resumió las instrucciones de Dios, cuando dijo: “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? Deut. 10:12,13. 

Hoy día, debemos hacer dos cosas, pues las dos son importantes. Debemos leer toda la Biblia y debemos estudiarla. ¿Cómo debemos leerla? Debemos empezar a leerla por Deuteronomio, porque, es un compendio de los primeros cuatro libros que escribió Moisés. Este desafío puede empezar en cualquier día del año, sin apuros y sin afanes; después de leer Deuteronomio, seguiremos con Génesis, Éxodo, Levítico y Números. Luego continuaremos con Josué y Jueces, que registran lo que ocurrió después de la muerte de Moisés en el período de los jueces. Conecta con la época de los reyes (Saúl, David, Salomón) y la división de Israel en dos reinos, el reino del Norte y el reino del Sur, con lo que sucedió al dejar el camino de Dios.

Al llegar a los libros poéticos y de sabiduría, veremos el énfasis y el consejo de Dios para no abandonar el camino, advirtiendo que el que sigue el camino de Dios es sabio, es inteligente, es sensato y es próspero. El camino de Dios conduce a la vida, cualquier desviación solo producirá dolor, sufrimiento y finalmente muerte. Aún más, Dios describe que quién se desvía del camino, puede regresar y retomar el camino de Dios. Él le perdonará, se alegrará y le ayudará. 

La tercera sección del Antiguo Testamento tiene que ver con los consejos y advertencias dadas por Dios a través de los profetas: Isaías (siglo VIII a.e.c.), Jeremías (siglo VII a.e.c.) y Ezequiel (siglo VI a.e.c.). Debemos recordar que en estos siglos Dios envió tres equipos de profetas. Con Isaías también estaban Amos, Miqueas, Oseas y Jonás.  Con Jeremías participaron Joel, Nahum, Abdías, Sofonías y Habacuc.  Con Ezequiel, ministraron Hageo, Zacarías y Malaquías. Todo el esfuerzo realizado por los profetas fue recomendar a los fieles a regresar al camino, que  no se logró por la terquedad del pueblo a seguir sus propios, caminos, sus propios criterios, sus propias agendas. Algo similar le sucede hoy al cristianismo. 

Desde el siglo XVI tenemos el privilegio de consultar una Biblia que fue organizada por capítulos entre 1150-1228 e.c. gracias a la obra de Stephen Langton, arzobispo católico romano de Canterbury, Inglaterra, y que fue subdividida en versículos por el impresor francés Robert Estienne en 1553 e.c. Las secciones del Nuevo Testamento son cinco: 1. Los evangelios, 2. Las cartas Paulinas, 3. Las cartas generales, 4. Un libro histórico, y 5. Un libro Profético, Apocalipsis, que en sus tres primeros capítulos indica lo que la iglesia haría en sus diferentes períodos históricos hasta el final. Adicional a todas estas bendiciones Dios permitió que el don de profecía guiara y acompañara a la iglesia remanente desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

Recordemos que: “Cada día que pasamos avanzando por una desviación, más alejados estaremos del camino, y más difícil será regresar a él. La oportunidad del regreso termina cuando el hálito de vida se suspende.”   

_____________________________

Otros artículos sobre cómo estudiar la Biblia los encuentra en: www.inter-religioso.com Preguntas y consultas puede enviarlas a: nino@andrews.edu

“CONOCIENDO EL MUNDO DE LAS RELIGIONES, Y LAS RELIGIONES EN EL MUNDO”Word: institute/magazine/howtustudy/cómoestudiar-3R sp                                                                           Revised, Apr. 5, 2023

2 thoughts on “CÓMO ESTUDIAR LA BIBLIA-3R

Leave a comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.