CÓMO ESTUDIAR LA BIBLIA-8R

Como parte de este seminario tomamos como referencia el texto conocido como la gran comisión y que dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Mar. 16:15. Hemos estado reconstruyendo el contexto histórico, político y cultural del judaísmo y lo que ocurrió con el cristianismo durante los siglos II al XVIII. Ahora estamos listos para hacerle al texto varias preguntas para las cuales nosotros mismo tendremos que encontrar las respuestas: 

1. Lo primero que debemos hacer es identificar al destinatario principal (o primario). Sea un mandato, una indicación, una promesa o advertencia con sus respectivas consecuencias. ¿A quién o quiénes les fue dado el mandato conocido como la gran comisión? El destinatario principal fueron los once discípulos que quedaron, pues Matías, para el año 33 e.c. oficialmente aún no formaba parte del grupo de los discípulos. En el caso de las promesas o advertencias de Dios, hay que tomar en cuenta si tienen o no una frase o palabra condicional. 

Esto es muy importante, porque indica que el no-cumplimiento de la condición, invalida la promesa. 

Los predicadores y maestros de Biblia debemos enfatizar y clarificar si dichas promesas tienen una o más condiciones. Ejemplo: “Y apareció Jehová a Salomón de noche y le dijo: Yo he oído tu oración…si se humillare mi pueblo…y oraren, y buscaren mi rostro y se arrepintieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados y sanaré tu tierra.” 2 de Crónicas 7:11-14. El destinatario secundario, es el creyente o seguidor de Cristo a partir de entonces, pues como las promesas, requerimientos y advertencias son para todos los hijos de Dios, esto también nos ayuda, nos advierte y nos incluye a todos. 

2. En segundo lugar debemos aprovechar las herramientas o referencias. ¿En el caso de los once discípulos, qué fuentes tuvieron como referencia? Estos discípulos tuvieron como referencia las enseñanzas de Jesús en relación con el reino de Dios; su ministerio, sus milagros, su muerte y su resurrección, que dieron testimonio de que en verdad era el Mesías que esperaban. Los once discípulos pudieron proclamar las buenas nuevas del reino de Dios, no como una teoría o una retórica vacía, porque para ellos fue una experiencia personal. “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y su Hijo Jesucristo.” 1 Juan 1:3

Los once discípulos, no tuvieron acceso a los libros del Nuevo Testamente, porque aún no se habían escrito. La referencia escrita de los libros sagrados estaba en los rollos heb torah que estuvieron siempre en el santuario y luego en el templo bajo la responsabilidad de los sacerdotes levitas. La heb torah que a través de los siglos fue enseñada, requirió algunas aclaraciones y rectificaciones que fueron hechas por Jesús. Hoy nosotros tenemos como referencias los libros del Antiguo Testamento y también los del Nuevo Testamento. Hoy tenemos el privilegio de consultar un diccionario bíblico, mapas de los territorios bíblicos mencionados y el Comentario Bíblico Adventista.

En el caso de la gran comisión en Marcos 16:15 la orden de ir a todo el mundo y predicar, utiliza el término gr kerusso que significa proclamar, predicar. Este texto fue escrito en el año 55 e.c. En Mateo 28:19 se aclara que es necesario ir y hacer discípulos gr matheteuo enseñar. Este texto registrado por Mateo es posterior al de Marcos, y lo que está diciendo es que, el proclamar las buenas nuevas debe incluir la enseñanza de la heb torah (es decir, instrucciones dadas a Israel a través de Moisés), que están registradas en los libros: Génesis, Éxodo, Levítico y Números. Estos cuatro libros que Moisés escribió entre 1.445 y 1.410, fueron compilados (compilar es reunir en un solo cuerpo de obra, extractos de diferentes libros y documentos. Pequeño Larousse Ilustrado, edición 2014, pág. 270). Este excelente trabajo del libro Deuteronomio, debemos leerlo repasarlo constantemente, porque registra ‘el camino’ señalado por Dios.

La aclaración de Mateo es muy importante porque nos dice que la predicación no debe ser retórica; debe ir acompañada de la transformación de los caracteres humanos, a la semejanza del carácter divino (un proceso de santificación). El que todos los habitantes del reino de Dios practiquen los mismos principios y valores establecidos por Dios, es esencial para mantener la unidad, la paz, la tranquilidad y la justicia, sea en el cielo o en la tierra. Se debe realizar en cada generación durante los cien (100) años que en promedio dura una generación. E.G. White, “Palabras de Vida del Gran Maestro” cap. 23, describe la falla del pueblo de Israel, y llama la atención a la iglesia de qu debe hacer hoy.

La iglesia cristiana reemplazó al pueblo de Israel porque no produjo los ‘frutos’, es decir, los resultados que se esperaban. Dios les dijo claramente: “Porque yo soy Jehová que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: Seréis pues santos porque yo soy santo.” Lev. 11:45. El cristianismo siempre ha tenido la responsabilidad de seguir esas indicaciones de Dios para producir los ‘frutos’ que Israel no produjo, pero la retórica protestante argumentó que esas indicaciones eran solo para Israel, y esta afirmación es falsa. 

Por lo anterior, la gran comisión debe hacer dos cosas: 1. proclamar el evangelio y 2. enseñar el proceso de santificación. Cuando se enfatiza la gran comisión, pero todo gira solo alrededor de la predicación, el cumplimiento de ese mandato queda incompleto y no produce frutos. La enseñanza debe orientarse hacia las directrices dadas por Dios a Moisés que se encuentran en Deuteronomio y los cuatros libros de Moisés. En el cristianismo las denominaciones se han dedicado a defender sus creencias y doctrinas para justificar su existencia como denominación. 

En el juicio final la decisión y clasificación en el primer grupo (que reciben la vida eterna), dependerá de haber seguido las instrucciones de Dios reveladas en la heb torah y no en las creencias y doctrinas de una denominación. Usted puede observar, si su denominación está siguiendo las indicaciones de Dios, o solo se interesa en hacer proselitismo religioso para preservar su existencia y aumentar la cantidad de fieles.

El Instituto de Estudios Religiosos (entidad sin ánimo de lucro) se promueve la educación y capacitación para saber cómo estudiar e interpretar la Biblia. Cada persona que comulga en una de las 44.000 diferentes denominaciones deben por sí misma analizar las indicaciones bíblicas y corroborar si está haciendo lo correcto. Desde el siglo XVI la traducción y difusión de la Biblia ha facilitado la adquisición de este libro sagrado. La única falla es, que las iglesias cristianas no han dado la capacitación requerida y los feligreses no saben qué estudiar y cómo estudiar en la Biblia. 

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“CONOCIENDO EL MUNDO DE LAS RELIGIONES, Y LAS RELIGIONES EN EL MUNDO”

Word: institute/magazine/howtustudy/cómoestudiar-8R sp                                                         Revised, Jun. 15, 2023

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