LA MISIÓN DE LA IGLESIA 2R

La iglesia cristiana, en el siglo II y III, fue afectada por el arrianismo que dividió el cristianismo en dos grupos: Cristianismo Oriental y Cristianismo Occidental. En el siglo IV, Constantino el Grande, quien como emperador romano era Pontifex Summus(Sumo Pontífice) del paganismo -religión politeísta romana, legalizó el cristianismo y asumió que por su investidura como emperador, también era el sumo pontífice del cristianismo. Él organizó al cristianismo con una estructura administrativa similar a la del Imperio Romano. Al caer el Imperio Romano Occidental, (476 e.c.) la iglesia cristiana occidental se convirtió en Católica Romana y por 1.260 años manejó, modificó y desvió completamente al cristianismo del camino trazado por Dios. Así lo registra la historia y usted puede comprobarlo por sí mismo. Los hechos que ocurrieron en el pasado, no se pueden desconocer, ocultar, ni modificar. 

¿Cuál fue el propósito de Dios al establecer a Israel como un pueblo especial? El propósito o misión original dada a Israel incluyó dos elementos vitales que son expresados en el texto bíblico; hay otros otros dos que estan tácitos, porque se producen en forman natural cuando se cumplen los dos primeros. Así lo registró Moisés: “Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: Seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” Lev. 11:45. El primero describe la necesidad de reconocer la soberanía de Dios y el segundo ‘Seréis pues santos’ es un mandato, tan legítimo, correcto y conveniente, como los 613 mandamientos dados por Dios en el mismo Monte de Sinaí.

Este sería el proceso: En primer lugar (1) Al aceptar la soberanía de Dios, esto les llevaría a reconocer la supremacía divina (principios, valores, instrucciones, plan y metodología divina). (2) En segundo lugar, al recorrer el camino de la santidad con la ayuda divina los israelitas lograría la transformación de su carácter semejante al carácter divino. Al lograrlo, Israel sería un testimonio ante las naciones y las naciones subirían a Jerusalén para conocer al Dios de Israel; esta era una oportunidad para que los israelitas proclamaran las buenas nuevas (evangelio) de Dios para las naciones por este método centrípeto. 

Al cristianismo se le transfirió esta misión original y se modificó la proclamación del evangelio del modelo centrípeto al modelo centrífugo, donde el evangelio saldría de Jerusalén y alcanzaría a todas las naciones: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; más el que no creyere, será condenado.” Mar. 16:15,16. ¿Por qué el Señor modificó el modelo centrípeto de proclamación del evangelio al modelo centrífugo? Por la sencilla razón de la iglesia cristiana no sería un nuevo estado político como lo fue en el caso de Israel. 

Para el cristianismo, el modelo de administración griego identificado como ‘ekklesía’ era mucho más práctico, al intentar alcanzar a todas las naciones. La gran comisión de proclamar el evangelio en todo el mundo, continuaría formando parte de la misión original pero como el resultado de un proceso de santificación. Intentar ubicar la proclamación del evangelio como la misión o único propósito de la iglesia es un error grave, porque no existe un soporte bíblico donde Dios indique que fue necesario anular la misión original y reemplazarla por la predicación. 

Hoy dia, muchas de las iglesias cristianas no conocen cuál fue la misión original de Dios, y como creen que el Antiguo Testamento (AT) era el antiguo pacto válido únicamente para los judíos (concepto completamente incorrecto), han aceptado lo que sus dirigentes les han enseñado. Afirman además, que el cristianismo se rige únicamente por el Nuevo Testamento (NT) que según ellos, es el nuevo pacto. En esta forma dan a entender que la salvación fue bien difícil para los judíos, pero ahora es muy fácil para los cristianos, dando una imagen incorrecta de Dios y de un manejo liviano de los principios de justicia y misericordia. Esa descripción de Dios no es correcta ni verdadera y se hace una daño a los creyentes de las diferentes denominaciones cristianas. 

No es verdad que Dios puso las cosas fáciles para los que viven en el Nuevo Testamento en contraste con las difíciles para los que vivieron en el Antiguo Testamento, pues las leyes de Dios (toráh), nunca fueron establecidas como parámetros de salvación, sino como un código de ética o manual de conducta. No hay tal verdad de que ‘por gracia’ podemos vivir y hacer lo que queramos, y todavía Dios nos salvará. Desde un principio Dios indicó cuál era el camino que Israel debía seguir: “Este es el camino, andad por él” Isa. 30:21 lo reafirmó el profeta Isaías en el siglo VIII a.e.c. Cien años después en el siglo VII a.e.c. el profeta Jeremías registró el pesar y la frustración de Dios, por un pueblo que no quiso ni quiere seguir las indicaciones Divinas. Jeremías escribió: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma.” Jer. 6:16   

El evangelio (buenas nuevas o buenas noticias) está fundamentado en Dios. Cuando la Escritura habla del ‘evangelio eterno’, se refiere a una buena noticia, que ha sido buena desde antes de la fundación del mundo hasta el presente ¿Y cuál es esa buena noticia? Que Dios, en un acto de justicia y de misericordia, decidió darle al ser humano la oportunidad de recuperar la vida eterna, siempre y cuando los hijos de Dios reconozcan su soberanía, acepten y se sometan, a los requerimientos de Dios que incluyen el proceso de santificación.

Nuestra proclamación debe estar centralizada en Dios. ¿Quién es Dios? ¿Por qué Dios hace lo que hace? ¿Por qué Dios no actúa o contesta cuando creemos que debe hacerlo? ¿Cuál fue en realidad el problema de la rebelión de Lucifer contra Dios? ¿Cuál fue y cuál es el requerimiento de Dios para recuperar la vida eterna? Estas son preguntas esenciales que deben ser aclaradas en la mente de cristianos sinceros que anhelan vivir con Dios por la eternidad. Pero ¿qué hace el cristianismo? En vez de dar respuestas o soluciones teológicas (es decir centradas en Dios), las respuestas y explicaciones son eclesiológicas (es decir centradas en la iglesia), y así, la ekklesía se ubica por encima de Dios, el mismo error del judaísmo al colocar la torah por encima de Dios. 

Buscar las respuestas a estas preguntas nos llevará a un estudio e investigación de la Palabra de Dios que se debe comenzar con el estudio del libro Deuteronomio (el compendio de la revelación de Dios dada a Moisés). El mandato para esta generación es: “Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Apoc. 14:7. Esto nos indica, que nuestro énfasis debe estar centrado en Dios, pues daremos cuenta de nuestras decisiones ante Dios mismo en forma individual, no por grupos, familias, iglesia, naciones, o denominaciones.   

Más artículos sobre este tema están disponibles en: www.inter-religioso.com Agradecemos sus comentarios y opiniones. Envíenos un correo a: nino@andrews.edu

word: inter/magazine//lamisión-2R sp                                                                                                                Revised. Aug. 24, 2023

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