LA MISIÓN DE LA IGLESIA-3R

Relacionamos aquí algunas de las verdades que aparecen registradas en la Biblia, pero se desconocen o se han cambiado.

  1. Dios es el único y no hay otro Dios. Los otros ‘dioses’ que aparecen en el mundo de las religiones son invenciones del ser humano y por lo tanto son, totalmente falsos. 
  2. Dios es el creador y sustentador de la vida, y por tal razón tiene el derecho de orientar, legislar y definir, cómo se debe vivir la vida y cómo se deben hacer las cosas.
  3. Dios creó al ser humano a imagen y semejanza de Divinidad, varón y hembra los crió. En su plan maestro se propuso poblar la tierra por medio de Adán y Eva, (no con Adán y Esteban).
  4. Dios determinó al final de la semana de la creación que el séptimo día sería un día santo, un día bendito y día de reposo. Esta decisión de Dios no tuvo que ver con religiones o iglesias, pues no existía ni una sola. El séptimo día como día de reposo satisface necesidades físicas, intelectuales, emocionales y espirituales, para reestablecer el equilibrio del ser humano.
  5. Dios estableció a Israel como una nación con una religión monoteísta, que representaría los principios y valores del reino de Dios, con el fin de alcanzar a todas las naciones del mundo con una oferta que le permitiría recuperar la vida eterna.
  6. Con más de seiscientas leyes, los Diez Mandamientos describen en el primer mandamiento, la soberanía y supremacía de Dios. En ese mandamiento Dios dice: ¡Yo soy el único, y no hay más!
  7. Dios tenía  el propósito de alcanzar a todas las naciones por medio de Israel; por ello fue necesario establecerlo como un pueblo especial. 

El propósito de Dios para Israel fue expresado y definido en el Monte Sinaí cuando dijo: “Yo os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” Lev. 11:45. Ese propósito o declaración de misión fue transferido a la iglesia cristiana cuando el Mesías dijo: “El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.” Mat. 21:43. Al cristianismo nunca se le dio la autoridad de anular el propósito original de Dios y reemplazarlo por la gran comisión de proclamar las buenas nuevas. No existe un respaldo bíblico para legalizar tal acción; por lo tanto ‘la gran comisión’ no reemplaza la misión original dada a Israel que fue transferida al cristianismo. Las buenas nuevas siempre han formado parte de la misión, pero no reemplaza ni anula la misión original.

En el período histórico de Pérgamo durante los siglos IV y V, el día del sol que era el día sagrado del paganismo, y el emperador romano lo declaró día de reposo del cristianismo. Recordemos que en el Imperio Romano quien era elegido Emperador era a su vez reconocido como la máxima autoridad religiosa (en latín Pontifex Maximus). Constantino el Grande razonó que por ser Pontífice Máximo del paganismo, también era, Pontífice Máximo del cristianismo. A nadie consultó y nadie le cuestionó. Él convocó el primer concilio de la iglesia en el año 325 e.c. en Nicea, a fin tratar la naturaleza divina-humana del Cristo. Por ser el Emperador Romano tomó las riendas del cristianismo y se forzó la desviación del cristianismo del camino indicado por Dios, que con el paso de los años, se fue haciendo más profunda. 

Para el período histórico de Tiatira durante los siglos VI al XVIII, el cristianismo fue de mal en peor. Fueron más de mil años en los que se cometieron gravísimos errores y horrores vergonzosos; además, se violaron en forma abierta los principios y valores del reino de Dios, pues los dirigentes religiosos estaban muy lejos de Dios, aunque daban la apariencia de estar muy cerca de Dios. En dicho período (Edad Media), se fracturó el cristianismo dividiéndose en las grandes ramas del cristianismo que a su vez  generaron múltiples divisiones y denominaciones cristianas, hasta el punto que hoy hay 44.000, y para el año 2025 se esperan que lleguen a las 50.000 todas afirmando lo mismo: Tenemos la verdad y somos la iglesia verdadera. 

¿Por qué perdió Israel la representación del reino de Dios? Porque no dio frutos. ¿Cuáles eran esos frutos? Los frutos que se producían como resultado de la transformación del carácter humano, a semejanza del carácter divino. Cuando Dios ordenó a Israel: Seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” Lev. 11:45, estaba señalando el camino de la santidad que debían seguir y que fue ilustrado por las tres secciones del santuario: Atrio, lugar santo, y que culminaría en el lugar santísimo. Este fue,  y es, el requisito sine qua non para ser admitido en el reino de Dios.

La transformación del carácter sería el testimonio ante las naciones que generaría interés por conocer al Dios de Israel. Los pueblos subirían a Jerusalén para indagar sobre el Dios de Israel (véase Isa. 2:3). El propósito de Dios no fue salvar a Israel de las naciones, sino salvar a las naciones por medio de Israel. Los israelitas tendrían la oportunidad de proclamar las buenas nuevas y enseñar el conocimiento correcto acerca de Dios, si ellos se hubieran mantenido en el camino señalado por Dios, pero la historia nos dice que no fue así. La proclamación del evangelio en el A.T. no anulaba ni desconocía la misión original, sino formaba parte de ella como un resultado del proceso de santificación. 

Debemos aclarar que sin un carácter transformado a semejanza del carácter de Dios, ninguno podrá entrar al reino de Dios para formar parte de él. Así que lo que tenía que hacer Israel era seguir cuidadosamente lo que Dios indicó. Tristemente ignoraron las instrucciones, y hoy, en el cristianismo, muchas iglesias siguen ignorando las indicaciones de Dios, creyendo que la gran-comisión reemplazó a la misión original.

“El propósito de Dios era que por la revelación de su carácter mediante Israel, las naciones fueran atraídas a él.” E.G. White, Palabras de Vida del Gran Maestro, cap. 23, pág. 237.2 (el punto 2 señala que es al comienzo de la página). La iglesia cristiana también necesita regresar al camino. Es una responsabilidad corporativa y quienes están en las posiciones de dirección tienen que guiarse por lo que Dios ha indicado. Además, es una responsabilidad individual, pues ante Dios, cada uno debe dar cuenta por las decisiones que tome. “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.” Rom. 14:11,12

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Recuerde que: Para combatir los efectos de la entropía, “Si hay que hacerlo, o debes hacerlo, o tienes que hacerlo, entonces…Hágalo de una vez.” Maine

word: inter/magazine/themission/lamisión-3R sp                                                                                        Revised Sep. 14, 2023

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