Por Mario Niño, DMin.
El gran avivamiento espiritual del siglo XVIII promovido en Inglaterra y en sus colonias en el extranjero (incluyendo Estados Unidos), produjo un interés por establecer misiones en todo el mundo. Ese fervor o explosión emocional por compartir las buenas nuevas, también generó un concepto equivocado que aún está afectando a las iglesias hasta nuestros días. Se interpretó que ‘la gran comisión’ dada por Jesús a sus discípulos de ir por todo el mundo y predicar el evangelio (Mar. 16:15), era ‘la misión de la iglesia’. Esta interpretación ignoró el propósito o misión ‘original’ dada a Israel en el Sinaí, y que fue transferido a la iglesia cristiana.
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