Por Mario Nino, DMin.
Los mensajes de advertencia dados por Dios en el libro de Isaías se pueden entender mejor cuando incorporamos el marco de referencia histórico, político y literario. Las directrices dadas por Dios a Moisés en el Monte de Sinaí debían practicarse en el pueblo de Israel. Fueron claras y específicas. El Señor se propuso presentar a los pueblos y naciones del mundo el contraste y los resultados entre el pueblo de Israel y los otros pueblos. “Porque tu eres un pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.” Deut. 7:6. En el modelo del Antiguo Testamento Dios estableció una nación. Las instrucciones recibidas por Moisés fueron explicadas a los sacerdotes y al pueblo en general. El compendio de las instrucciones está en Deuteronomio. Debido a que el pueblo y los dirigentes no siguieron las indicaciones de Dios, el Señor envió a Isaías profeta en el 740 a.e.c. La sección de los libros proféticos, aclaran y motivan al pueblo a rectificar su rumbo para “regresar” al camino.